Educar Creativamente

Sin tocar un libro

Sin tocar un libro

La educación formal reglada está indisolublemente ligada a los libros de texto, esos materiales didácticos que publican las editoriales. Los alumnos se desplazan a los centros educativos arrastrando enormes mochilas llenas de libros, cuadernos, estuches… Estos materiales son cada vez más extensos y cada vez más costosos. Desde hace demasiado tiempo se da por hecho que se aprende sentado y con un libro encima de la mesa.

Sin embargo, las investigaciones desarrolladas en las últimas décadas ya han demostrado que el aprendizaje no es un proceso que dependa exclusivamente del cerebro, sino que requiere de la participación del cuerpo.

Se habla mucho del aprendizaje experiencial pero hasta las pobres regletas de Cuisenaire han terminado dibujadas en los libros de matemáticas. Los materiales didácticos impresos provocan el sedentarismo en las aulas.

Obligar a las niños a permanecer sentados durante largos periodos de tiempo no mejora el aprendizaje. Muy al contrario, porque el movimiento es lo que más favorece el desarrollo cognitivo, la atención, la motivación y las funciones ejecutivas del cerebro.

Para poder favorecer el aprendizaje necesitamos independizar la enseñanza de los materiales educativos impresos. Asumir que se puede enseñar y aprender mucho sin tocar un libro.

El cuerpo y el cerebro aprenden juntos

No lo digo yo, lo dice la Neuroeducación, esa ciencia que estudia y describe cómo aprende el cerebro.

Ha llegado el momento de desterrar definitivamente la idea de que los aprendizajes se producen solo a nivel mental y que las neuronas están todas ahí

arriba, en nuestro cerebro.

El aprendizaje se produce cuando nuestro cerebro registra la percepciones de nuestros sentidos. Cuando oímos, vemos, tocamos, olemos, saboreamos, pero sobre todo cuando nos movemos. Porque el sentido cinestésico – que es el que registra la actividad muscular, el equilibrio, la posición relativa, el peso y la presión de nuestro cuerpo – aporta muchísima información al cerebro.

No debemos olvidar que el cerebro se crea y se desarrolla en los seres que se mueven a voluntad. Es decir, que el cerebro nos diferencia de las plantas y no de los animales. La principal función del cerebro es posibilitar el movimiento voluntario, la actividad intelectual es solo una pequeña parte.

Por eso aprendemos más cuando escribimos o cuando repetimos en voz alta, porque el movimiento implicado en esos procesos hace que los aprendizajes se fijen mucho más en el cerebro.

Las experiencias de aprendizaje son mucho más profundas y efectivas si permiten la participación de los sentidos y del cuerpo en movimiento.

Contar con los dedos, memorizar textos asociando cada palabra a un gesto significativo, repetir las tablas de multiplicar al ritmo de nuestra propia marcha, dibujar las formas geométricas en el aire, representar las figuras, las letras o los números con nuestro propio cuerpo, descubrir las unidades de medida midiendo la altura o la longitud de las extremidades de un compañero de clase, representar como en un teatro los problemas matemáticos…etc.

10 beneficios del movimiento en los niños

El movimiento es imprescindible para el desarrollo durante la infancia y para mantener la salud física, emocional y cognitiva en la edad adulta. Es por eso que se debería fomentar, desde los centros educativos, una vida activa y eso implica enseñar a aprender de manera dinámica, implicando todo el cuerpo en movimiento en todas las actividades posibles, en lugar de pasar toda la mañana sentados.

Los beneficios del movimiento son innumerables. Pero aquí me voy a centrar en 10 de ellos para que nos hagamos una ligera idea.

  1. Es imprescindible para el desarrollo cognitivo e intelectual. Cuando el cuerpo se mueve se generan nuevas neuronas y nuevas sinapsis o conexiones entre esas neuronas.
  2. Provoca la segregación de las hormonas de la felicidad. Y así contribuye al bienestar emocional.
  3. Despierta todas las regiones del cerebro. Con lo que mejora la atención, la concentración y el aprendizaje.
  4. Favorece la salud física y el desarrollo psicomotor. Mejorando la fuerza, la flexibilidad, la coordinación y el equilibrio.
  5. Estimula la imaginación, la creatividad y mejora las capacidades expresivas.
  6. Aumenta la conciencia corporal y emocional. Con ello contribuye a mejorar la atención y la gestión emocional.
  7. Fortalece el aprendizaje y mejora la capacidad de memoria.
  8. Oxigena el cerebro ayudándole a funcionar de manera óptima.
  9. Estimula las funciones ejecutivas del cerebro como el razonamiento y la toma de decisiones.
  10. Previene el sedentarismo y la obesidad infantil, y todas las enfermedades asociadas.

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Enseñar a través del movimiento

La mayoría de nosotros hemos crecido con la convicción de que en la escuela los alumnos deben estar sentados para poder concentrarse y prestar atención.

Sin embargo, los niños tienen un instinto natural que les empuja a moverse constantemente y de todas las formas posibles, porque el movimiento es lo que necesita su cerebro para poder desarrollarse.

Cuando les obligamos a permanecer sentados tienen que imponer su voluntad a ese instinto natural hacia el movimiento y eso requiere mucha fuerza de voluntad y mucha atención. Ese esfuerzo que dedican a intentar permanecer sentados y quietos no lo dedican a aprender.

Muchos profesores no se atreven a introducir actividades que impliquen movimiento por temor a que la cosa se les vaya de las manos y la clase se convierta en una jaula de monos. Y con razón. En la actualidad tenemos a los niños tan reprimidos en lo que a movimiento se refiere, que permitir un poco de libertad en ese sentido es como descorchar una botella de champagne.

Sin embargo, utilizar actividades y juegos de movimiento, bien definidos y estructurados, permite a los profesores captar toda la atención de sus alumnos, aumentar la motivación y estimular los procesos de aprendizaje. Además, los beneficios son tantos para los niños que bien merece la pena el esfuerzo.

Si no lo has hecho ya, te invito a que descubras todo lo que puedes enseñar y aprender a través del movimiento.

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Ainhoa Sarmiento

Experta en educación y desarrollo de la creatividad a través del movimiento.

Activista, formadora y orientadora de nuevos modelos educativos en Educar Creativamente.

Con mi proyecto Aulas en Movimiento ayudo a profesores comprometidos con el cambio y la innovación a utilizar el trabajo corporal y el movimiento como herramientas para mejorar la atención y los procesos de aprendizaje.

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