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Claves para desarrollar la inteligencia cinestésico-corporal en el aula

La inteligencia cinestésico-coporal es una de las ocho tipos de inteligencias descritas por el psicólogo e investigador de Harvard, Howard Gardner en los años ochenta del siglo pasado.

Es aquella que se relaciona con las habilidades corporales y del control del movimiento. Por eso, se suele asociar a los deportistas y los bailarines. Y como estas son “profesiones vocacionales” que arrastran una fuerte connotación negativa en nuestras sociedad, es una de las formas de inteligencia más relegadas en el sistema educativo.

Sin embargo, la importancia de esta forma de inteligencia es vital en muchas otras profesiones. Cualquier persona que necesite ser muy precisa en sus movimientos, o tener un fuerte sentido de la orientación y el espacio a su alrededor. En estas categorías entrarían los cirujanos, los pilotos, conductores o cualquier persona que maneje maquinaria. También los arquitectos, y muy especialmente aquellos que diseñan los planes de evacuación, necesitan esta visión del movimiento y el espacio.

Me refiero a profesionales de los que depende la vida y la seguridad de muchas otras personas. Visto así, ya no parece que la inteligencia cinestésico-corporal sea cosa de trabajillos menores, esas profesiones no universitarias que tendemos a considerar inferiores.

Además, aquellas personas que desarrollan este tipo de inteligencia tienen una mayor capacidad para la comunicación no verbal. Pueden “leer” en los cuerpos de los otros sus emociones y sus intenciones y eso les permite ser más empáticos.

De manera que si queremos contribuir a construir una sociedad más humana, deberíamos dedicar un buen espacio, en la educación, al desarrollo de la inteligencia cinestésico-coporal.

La Teoría de las Inteligencias Múltiples

Los centros educativos ponen un gran énfasis en el desarrollo de las inteligencias lingüística y lógico-matemática. Es una herencia, imposible de esquivar, de un sistema educativo obsoleto que arrastramos a pesar de las múltiples reformas educativas.

Sin embargo, son ya muchos los centros y más aún los docentes, que se interesan por favorecer un cambio más que necesario. Y en su búsqueda de nuevas estrategias metodológicas, que puedan ayudar a todos los niños en su gran diversidad, se encuentran con la Teoría de las Inteligencias Múltiples, que presenta un nuevo modelo de entendimiento de la mente humana y los procesos de aprendizaje.

Lo que viene a decirnos esta teoría es que la inteligencia no es un conjunto de capacidades específicas, generalmente medidas a través de su expresión de la capacidad lingüística y lógico-matemática en un test de Coeficiente Intelectual. Sino que nos presenta la inteligencia como un conjunto de capacidades autónomas pero interrelacionadas.

Es decir, que cada niño puede mostrar habilidades específicas que le otorgan una forma diferente de inteligencia, pero al mismo tiempo, los ocho tipos de inteligencias están relacionadas y necesitan interactuar para lograr desarrollar el máximo potencial.

Otra idea que nos transmite esta teoría, y que ha corroborado la Neuroeducación, es que el mayor desarrollo de alguno de los tipos de inteligencia depende de factores ambientales y culturales, en mucha mayor medida, que de factores genéticos o biológicos. Por eso, si a través de la educación no nos ocupamos de desarrollar todas las formas de inteligencia, no solo estamos relegando a aquellos niños menos dotados para la lengua o las matemáticas, sino que tampoco estamos permitiendo que los más favorecidos por estas inteligencias desarrollen todo su potencial.

De manera que no se trata de identificar cuál es el tipo de inteligencia en la que destaca cada niño, sino permitir que todos los niños desarrollen en la mayor medida posible, los ocho tipos de inteligencias.

Y para lograr esto, los docentes deben incorporar actividades variadas y estrategias educativas diversas, específicamente diseñadas para desarrollar cada una de estas inteligencias, de manera individual y en interrelación con las otras.

La Inteligencia Cinestésico-corporal

Esta forma de inteligencia, que como ya hemos dicho antes, es de vital importancia en nuestra sociedad, es una de las más relegadas del sistema educativos actual. ¿Por qué? Muy buena pregunta. Porque todavía arrastramos una fuerte herencia de la dualidad cartesiana que viene a decirnos que “total, el cuerpo solo sirve para llevar la mente de un sitio a otro”. O porque las aulas están llenas de mesas y sillas que impiden que los niños dispongan de un poco de espacio para moverse. O porque los profesores entran en pánico solo con imaginar a sus alumnos levantados y circulando libremente por el aula.

La cuestión es que a pesar de que todas las virtudes del movimiento para mejorar la salud, el desarrollo y el aprendizaje están más que descritas y escritas, lo cierto es que existen pocos recursos prácticos para desarrollar la inteligencia cinestésico-corporal en un aula cualquiera.

Así que vamos ya con algunas claves prácticas.

Cómo desarrollar la inteligencia cinestésico-corporal en el aula

  1. Incorpora en tu programación descansos activos de 5 minutos, en los que se movilice el cuerpo, entre clases o entre actividades.

Puedes crear un ritual de bienvenida, una forma dinámica de empezar el día con movimientos que os ayuden a despertar el cerebro y generar motivación y sentido de pertenencia.

También puedes realizar pequeños ejercicios de mímica o imitación, baile libre, estiramientos o respiración consciente…etc.

  1. No busques actividades cuya única finalidad sea mover el cuerpo. Muy al contrario, aprovecha el movimiento como una estrategia para favorecer la motivación y el aprendizaje.

Prepara actividades que permitan profundizar en los contenidos que estéis trabajando, pero incorporando el movimiento del cuerpo:

  • imitar los animales que estéis estudiando,
  • corporeizar el proceso de germinación de una planta,
  • escribir letras o números en el espacio,
  • crear formas geométricas con el cuerpo,
  • jugar a las estatuas deteniendo la danza en grupos con un número de miembros determinando por una operación matemática,
  • medir la longitud de las diferentes partes del cuerpo y realizar operaciones matemáticas a partir de esas medidas,
  • incorporar un movimiento significativo a las palabras o las ideas más importantes cuando estéis memorizando…etc.

Además, de esta forma estarás favoreciendo la acción interactiva de los diferentes tipos de inteligencia.

  1. Déjate arrastrar y sorprender por la creatividad de tus alumnos. Proponiendo actividades y retos de respuesta abierta a partir de preguntas como: ¿Cómo lo harías tú?

Porque la mayoría de los niños son unos profesionales del movimiento, lo llevan de serie, no pueden evitar moverse mucho y moverse para todo. Y si les permitimos participar en el proceso creativo que supone desarrollar estrategias para aprender más y mejor, seguro que encontramos ideas sorprendentes.


Ainhoa Sarmiento

Experta en educación y desarrollo de la creatividad a través del movimiento.

Activista, formadora y orientadora de nuevos modelos educativos en Educar Creativamente.

Con mi proyecto Aulas en Movimiento ayudo a profesores comprometidos con el cambio y la innovación a utilizar el trabajo corporal y el movimiento como herramientas para mejorar la atención y los procesos de aprendizaje.


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1 Comment
  • Rosa
    Posted at 09:42h, 08 febrero Responder

    Me ha encantado, voy a divulgarlo entre los profes de mis hijas!

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